Hay muchas cosas a tener en cuenta a la hora de comprar y usar un producto cosmético, desde el objetivo que queremos conseguir con su aplicación hasta, por supuesto, su precio. Pero si hay un factor que suele pasarse por alto ese es el de los componentes que forman parte los productos. Y ello a pesar de que algunos ingredientes pueden estar considerados como peligrosos e incluso tóxicos, aunque existen fuertes controles de calidad en la industria y no es habitual que esto ocurra.

Sin llegar a estos extremos, sí es cierto que algunos componentes bastante habituales pueden producir efectos secundarios, por lo que es mejor curarse en salud y evitarlos siempre que sea posible. Aquí os ofrecemos una lista de 7 de estos compuestos químicos:

 

  1. Formaldehídos: Se usan para que los productos cosméticos se conserven en buen estado durante más tiempo, pese a que algunos estudios apuntan a su peligrosidad, e incluso está clasificado como carcinógeno.

 

  1. Parabenos: Aunque cada vez es más común ver etiquetas con el mensaje “Libre de parabenos”, la realidad es que siguen siendo muchos los productos que contienen derivados químicos como el Methylparaben, el Ethylparaben, o el Buthylparaben. En algunas personas pueden causar alergias, por lo que nunca está de más mirar la lista de ingredientes para asegurarte de lo que compras.

 

  1. Lauril Sulfato de Sodio: Suele estar presente en champús, detergentes y otros productos limpiadores, y se usa para conseguir más espuma y mejorar su eficacia. Pueden causar alergias y otros efectos secundarios en la piel y en el cabello, como la caída de pelo o descamaciones.

 

  1. Alcohol isopropílico: Si se usa con una frecuencia excesiva, este compuesto puede eliminar la barrera protectora de la piel y causar alergias, enrojecimiento, sequedad, etcétera. Más grave aún es su presencia en champús, acondicionadores u otros productos para el cabello, ya que se han detectado casos en los que, en contacto con los ojos, ha provocado irritación, enrojecimiento e incluso daños en la córnea.

 

  1. Butilhidroxianisol: Es un conservante que también se utiliza en la industria alimentaria, aunque en algunos países ya han prohibido su uso. Tiene como objetivo mantener en buen estado las grasas durante más tiempo, y uno de sus principales riesgos es que interfiere en el funcionamiento normal del sistema inmunológico y hormonal.

 

  1. Aluminio y sus derivados: Pueden encontrarse principalmente en productos desodorantes, ya que contribuye a taponar las glándulas sudoríparas. Sin embargo, esto tiene una contrapartida, y es que de esta forma el cuerpo elimina menos toxinas.

 

  1. Triclosán: Su alto poder limpiador hace que este químico aparezca en los ingredientes de pastas de dientes, champús, jabones, limpiadores faciales, etcétera. Si se acumula en exceso en el cuerpo humano puede llegar a dañar el hígado y a producir desequilibrios en el sistema bacteriano y el endocrino.

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