arriendo de grúa

Desde el principio de los tiempos, el hombre como ente inteligente ha buscado la forma de potenciar sus cualidades, en especial la fuerza física que lo pone en desventaja frente a muchos animales. El ser humano es corporalmente débil pero gracias al arriendo de grúa y otros artefactos creados por su mente superior, se ha hecho capaz de modificar y adaptar el entorno para realizar actividades que, de lo contrario, nunca le hubiera sido posible lograr.

El vocablo grúa proviene etimológicamente hablando del latín grulla, una ave zancuda omnívora de poco más de un metro de altura, que por lo general habita en lugares húmedos. La asociación se origina porque estos animales al comer hacen un movimiento similar al de las máquinas utilizadas para levantar y desplazar bultos pesados. La versión de arrastre, utilizada en la actualidad para el transporte de vehículos deteriorados, es una adaptación de aquellas.

Contar la historia de tal equipo, es hablar de un recurso autónomo de gran utilidad que se originó como resultado de la inteligencia humana aplicada al mundo automotriz. De este modo, una grúa no es más que un camión, con la capacidad de mover pesos diversos, que se emplea con éxito al remolcar o transportar sobre una plancha resistente, otros vehículos que no pueden rodar por su cuenta. Asimismo, se usa para movilizar maquinarias pesadas.    

¿Cuál fue el origen de esta idea?

Francia, un país que siempre ha estado a la vanguardia tecnológica en materia de camiones de distintos modelos y marcas, también fue líder a la hora de inventar la primera grúa. El honor le correspondió a Emile Levassor, a finales del siglo XIX. Este hombre de gran ingenio logró reemplazar al caballo, bestia que hasta ese momento cumplía dicho rol.  

El invento consistió en tomar un viejo coche de pruebas, añadirle un gancho en la parte posterior, sumarle cuerdas y una caja de diferentes utensilios y herramientas. De esta manera, se impuso en las rutas todavía sin pavimentar, el primer vehículo utilizado para remolcar automóviles livianos. Y, aunque con adaptaciones nacidas de la modernidad, sigue siendo hoy en día el mismo sistema empleado por las grúas de arrastre.

En sus inicios, este servicio asistencial tenía poco atractivo y usaba vehículos a los que se le había cortado la carrocería y adaptado un torno; o camiones viejos, cuya vida útil ya casi había finalizado, remodelados para poder cumplir la función. Nada que ver con las elegantes grúas y sus orgullosos conductores que vemos ahora por doquier.  

arriendo de grúa
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